En esta segunda actividad CAS definitivamente tuvo igual o más emoción que la anterior. En esta ocasión nos tocó visitar Serena, ubicada a 30 minutos de mi ciudad. La verdad al inicio no tenía idea de que era Serena, bueno si, creía que era un lugar común y corriente, con árboles y maleza como los que acostumbro a ver, pero no, este lugar resultó ser mágico, en si no tengo palabras para describir la gran experiencia vivida aquel día, fue simplemente inolvidable.
Lo planificado anteriormente era preparar la comida un día antes, ya en Serena, visitar una escuelita y finalmente acampar cerca del río.
Para este día nos empacamos muy bien, fuimos como todos unos exploradores con experiencia. Después del viaje en camión junto con la lluvia, llegamos al lugar en el que debíamos continuar a pie. Todos parecíamos gringos al vernos con nuestros equipajes, fue muy gracioso. La primera visita era la escuelita de Serena, al llegar nos encontramos con la sorpresa que era unidocente y al entrar al aula fuimos recibidos por 18 niños, el director y dos profesores. Lo más curioso era que en el mismo aula se encontraba niños de diferentes edades, pero todos con una sola intensión: Educarse.
En los personal a mi me sorprendió mucha la limitada educación que recibían estos niños pero aún así su sonrisa y ganas por estudiar eran más fuertes que los problemas con las que tenían que acarrear.
Después de este momento de diversión con los niños de aquella escuela nos tuvimos que despedir de ellos para continuar con nuestra aventura, caminamos unos 15 minutos más para así poder llegar a nuestro lugar de concentración que a simple vista se veía un lugar común, pero no, yo pienso más bien que algo único, simplemente hermoso y más aún con su río que era la cereza del pastel. Después de armar nuestras carpas, con algo de dificultad. Los hombres estaban encargados de cocinar el almuerzo, mientras que las mujeres descansaran puesto a que ellas tomaron el deber de sazonar la carne. Todos pusimos nuestro granito de arena y aunque la carne no salió tan deliciosa como esperábamos, fue algo fruto de nuestro esfuerzo.
Después de servirnos hicimos algo de recreación para que la comida baje. Un grupo jugó con el balón, otros ingresaron al río y asi mismo, algunos se dieron por descansar. La tarde avanzaba y el día parecía corto ante esta gran experiencia.
Casi antes de anochecer el Lic. Bruno nos dio algo de aprendizaje sobre socorrismo, fue muy interesante el aprender como dar primeros auxilios en caso de alguna emergencia, algo que siempre es útil.

Después de esto fuimos a comer un caldo de gallina, para después ponernos en marcha para ir de pesca. El camino que se tomó en la noche le dio al momento algo de adrenalina y curiosidad. Poco después de 15 minutos y de recorrer camino llenos de insectos y vegetación, llegamos a la costa del río, el guía nos preparó el equipo y después de una larga espera con la esperanza de pescar algo, decidimos resignarnos y volver al campamento pero sin antes ver como la luna llena mostraba su gran resplandor, fue hermoso. Al regresar al campamento nos reunimos en la fogata y empezamos a contar historia con algo de terror durante algunas horas. Muchos que duermen temprano como yo jajaja, descansamos tempranos pero igualmente hubo un grupo que del miedo prefirieron ir a sus carpas y otros que decidieron seguir a muerte súbita hasta la madrugada.


Para el última tramo final de este magnífico día, fuimos una ves más a recorrer otro sendero que igualmente fue tan gratificante que el del día anterior. Con esto pudimos conocer más como la gente del campo suele tener algunas tradiciones vivas aún, tal es el ejemplo de los que bañan oro en el río, un oficio que de a poco se ha ido perdiendo pero que conlleva un gran significado para nuestra cultura ecuatoriana.
Concluido el tramo de la caminata, nos propusimos regresar al campamento y alzar nuestro equipamiento para ponernos en marcha de regreso a casa!
Personalmente no me imaginé que esta actividad tuviera tal significado, oía que los campamentos que se realizaban eran fantásticos, pero realmente lo entendí después de vivirlo y con ello aprendí a darme cuenta lo
bello que llega a ser nuestra amazonia y que a pesar de vivir gran parte de mi vida en ella, la desconozco en su totalidad.